Es un accesorio utilizado para asegurar y organizar cables eléctricos o de otro tipo en instalaciones diversas. Estas grapas están diseñadas específicamente para cables con un diámetro de 10mm, asegurándolos de manera segura en superficies como paredes, techos o pisos. Su función principal es evitar que los cables se muevan o se enreden, lo que puede ayudar a mantener el orden y la seguridad en una instalación eléctrica, de telecomunicaciones o de redes, entre otras aplicaciones. Las grapas plásticas son preferidas en algunos casos porque no conducen electricidad, lo que reduce el riesgo de cortocircuitos o descargas eléctricas. Además, su instalación suele ser sencilla y no requiere herramientas especializadas.